lunes, 1 de julio de 2024




 La verdad es que estoy jodidamente mal de la cabeza, podrá alguien que no haya sentido este dolor tan profundo y vacío, ¿dimensionar lo que se siente? Saber que no pasa nada, que no hay una causa concreta, es tan desesperante y pesado como el aura que me envuelve, el desprecio que siento por esta Narcisa egoísta, tan hecha trizas. Eso en pocas palabras es lo que me pasa, y no me deja tranquila.

 

sábado, 29 de junio de 2024

Te acostumbraste a representar el papel que creíste los demás esperaban de ti,hermano, esa es la cuestión,a las finales no sabis quien chucha eres, saca la huevá hermano!, si no son los incendios, será el agua lo que nos arrastrará, la pachamama ya se dio cuenta de que somos enemigos y nos declaró la guerra y a arrasar con todo no más, esta webona, la vida, debe ser aries en su peor versión, toy seguro bro. Conozco una lokita que vive en un limbo enmarañada, sepultada bajo un montón de escoria, de frases autojuicios y sentencias y canciones a medio terminar; palabras de amor que nunca escuchó, a esa loca la abrazai y se astilla entera loko, una vez caché que un loko se le acercó, la abrazó la miró, y ella se puso a lllorar y le narró su vida entera con dos palabras, no se que le contó pero el loko le dijo : "Me cambiaste toda mi cosmovisión" y ella lo miró como si él  le hubiera mostrado la luna por dentro, y luego buscó un diccionario, y leyó que significaba cosmovisión y se echó a llorar, pero no se arrepintió de lo que le había contado, "estoy haciendo justicia" se dijo.

Este invierno es aries compadre, lo que no se llevó el fuego se lo lleva el agua, esta comadre se anda buscando como el río busca el surco, está en un limbo, te lo digo, tiene dolores enquistados en la piel, sacando cuentas que nunca serán, viviendo un duelo interminable, escucha sin parar a LP, otra que bien baila; cuando canta, no se sabe si está botando los cadáveres que ha dejado en su camino, o atrapando los demonios que la oprimen; flaca como una rama de árbol quemado, su voz llora todos los lamentos de la tierra, pero ella la escucha, no puede parar de escucharla. Capaz que con tanta lluvia, se le ahoguen las penas y salga a flote, hueon, que saque la huevá.


viernes, 14 de junio de 2024

Aprendió a mentir aquel día en no se qué año; quiso hablar y su voz fue invisible, enrojeciendo ante cualquier sobresalto transparentando temores y sentimientos.

Con el tiempo fue descubriendo herramientas que le blindaban -por fuera- claro, agradeciendo la copa transformadora, burbuja protectora,  no se dio cuenta como fue convirtiéndose en aquel ser desconocido, "no se como soy" repetía angustiosamente como un mantra en su cabeza, en silencio, claro está.

 Estar a solas, salvo con dos o tres personas era lo que más le acomodaba, comenzó a aislarse a encerrarse, ¿salir? cuando era estrictamente necesario. Atrás quedaron las tardes compartiendo unas cervezas, los paseos por lugares abiertos, no había voluntad, sus quehaceres se limitaban a un par de cosas mínimas, leer, escuchar canciones, eran sus ocupaciones más frecuentes. 

¿En qué momento dejó de esforzarse? difíciles decisiones acercarse al mar, mirar las olas, carecía de la energía necesaria para moverse.  

Corriendo una carrera desquiciada por disfrutar cada día junto a los que amaba pasaban los días, había fecha de vencimiento pisando los talones.


lunes, 3 de junio de 2024

Si miras alrededor, verás seres adormecidos por las luces y pantallas, y el brillo exagerado de las paredes, el ruido emergente de los parlantes impedirá una conversación; nadie conversa, todos miran una pantallita que no sueltan de sus manos, en las mesas vecinas, una madre con su hija, a juzgar por lo que su apariencia, transmitía, la hija, un profundo tedio y la madre una pena y resignación a lo que el momento le ofrecía, el pasillo muestra mujeres de edad madura en ropas ajustadas y escotadas con melenas amarillentas que algunas usan al pasar cierto rango etáreo, parejas de la mano,  buscando el sitio que les acomode, supongo, porque las vi pasar más de una vez por la misma parte, niños inquietos y aburridos, que no me explico qué hacían a esa hora en ese lugar, un anciano que caminando gracias a que lo llevaban colgando de los brazos, con anteojos muy oscuros, personas que van de allá para acá, no encontrando su  lugar, es difícil encontrar "tu lugar" en esos sitios de consumo forzado, nunca me han gustado, nadie es sí mismo, todos son lo que quieren que los demás crean que son lo que no son. 


miércoles, 17 de abril de 2024

Nunca aprendí a gritar de pena o de dolor, sí peleando o de juego y alegría, cuesta tanto sacarse el bolo que duele, que aplasta la entraña, lo he intentado, pero simplemente no sale, para eso escucho canciones, veo películas y escribo palabras que asustan a quienes me quieren a pesar que les he dicho que una vez que están escritas ya salió la pus y la costra aparece. En fin, a veces la vida se pone muy antipática.



miércoles, 10 de abril de 2024

 Me sentaba a su lado al atardecer, contaba cómo cambiaba luego de beber una tercera copa, la q apretaba, me decía, era vino blanco no más, susurraba, blanco no dulce, el vino dulce es para los curas, para las monjas y los sin alma, yo no necesito esos engaños, yo sé que la amargura no se quita con nada, es la compañía más fiel, la que nunca deja de ir a tu lado, así que le ponía no más a la botella, hasta que quedaba casi seca, decía que había nacido con el alma vieja, opaca y arrugada; amarillenta, que leía a un escritor que aseguraba que todos los tiempos ocurrían al mismo tiempo, "no hay forma de decirlo de otro modo", me decía, mirándome más allá de mis pupilas, me miraba fijo, como viendo algo que no aprendí nunca a descifrar, no era mirada perdida, fijaba sus ojos en un punto más allá de lo que cualquiera podría ver. Callaba un rato y continuaba con su hilván de letras ...a veces siento que la vida se me vació, sin haber sido nunca otra cosa, que una persona adulta, todos los dolores, todos los placeres los viví sin darme cuenta, ni dormir plácidamente había podido alguna vez, aunque cerrara los ojos, las cosas seguían pasando y la vida, zamarreando y dando tirones, obligándome a estar pendiente; en las noches de infancia recorría los patios cercanos, las calles y casas dormidas, y el silencio que atajaban los perros ladrando, las sombras y bultos nocturnos, seguían latiendo, el silencio más vivo que siempre me sacudía a tirones, imaginaba que al oscurecer, sus habitantes visitaban otros mundos, todo era oscuridad y vacío, los patios un coro de gritos y latidos acalorados dentro de un silencio fatigante, espíritus de los muertos que soñaban estar vivos.

 La repulsa

   Qué no me enfurezca la muerte de la luz, pensamientos se multiplican como gusanos, mientras mi piel se transforma en forro imbunche, cáscara travesti.