Lilia sin padre, te escribo porque seré yo, quien te sostenga cuando sientas que cojeas, y que los días están muy amargos. Nuestro padre ha sido muy importante para nosotras verdad? y seguirá siéndolo, ya que ha sido un tremendo apoyo para ambas y seguirá siéndolo siempre.
Me encargaré de recordarte lo cansado que ha estado estos días, lo tranquilo que se ve a ratos, la paz que transmite, lo feliz que se ve cuando lo estás cuidando, lo molesto que se pone cuando le limpias los ojos...para luego decirte..."gracias por dejar que vea mejor", o "gracias por limpiarme..." La ternura con que te mira, cómo agradece cada gesto. Ha sido tan paciente, tan humilde que no cuesta cuidarlo, el se deja hacer sin quejas ni reclamos, es un hombre que fue evolucionando con los años, mostrando la sabiduría que le heredaron sus padres, la aceptación de la vejez, la humildad para aceptar los cambios que el avance de la edad le trajeron. Cuando ya no pudo subirse al techo, pidió ayuda, nunca fue soberbio de viejo, sí, de joven, pero aprendió; tendrás mucho que aprender de él, ha sido una tremenda escuela, ha entregado amor como nadie cerca de ti, ¿quien te consoló cuando tu corazón parecía romperse de dolor? hay una carta que lo atestigua, con solo una mirada te decía tantas cosas, fue estricto y de una palabra, para luego mirarte con esos ojos llenos de amor y dulzura, fue un niño muy amado, y el supo crecer cuando debió hacerlo a la temprana muerte de su padre, sin egoísmos, dejó sus estudios y debió trabajar, 14 años solamente tenía,.
Seguro que le pesó no haber tenido oportunidad de estudiar una carrera, pero aprendió que se podía ser feliz y exitoso dando amor a su madre, y a sus hermanos menores para luego hacerlo con sus hijos, un hombre bueno, que supo disfrutar de lo cotidiano, de la vida en familia, de una rica comida, disfrutó su juventud con amigos mayores, nos enseñó el valor del amor tranquilo en familia, nos regaló las mejores navidades y los mejores viajes a la playa .
Frustraciones tuvo, por supuesto, supo guardarlas para sí y no transmitirnos la amargura que seguro en su momento le abrasó.
En nuestra adolescencia y juventud, recibió a cada amigo y amiga que llevamos a nuestro hogar, mañoso, puso reglas que en su momento nos molestaron o creímos nos coartaba nuestras vidas, fue amado por los amigos más cercanos, quienes se sintieron siempre aceptados aun cuando fueran muy distintos, a su origen, principios y valores
Tal vez se me escapan cosas, aflorarán en su momento y podrás afirmarte en ellas cuando decaigas, pero creo lo recordarás con todo el amor que el te entregó y tu supiste recibir. Eso, no lo perderás jamás.
