viernes, 31 de agosto de 2018

Vivir entre bacanes, es complicado, soy una loser, cuento los pasos que hay entre la calle y la puerta de entrada, un bacán cuenta las distancias entre cuantos condominios debe atravesar para llegar a su destino, el bacán se estaciona en la vereda, ocupando todo el espacio por donde pasa una loser, el bacán es choro, siempre lo están llamando por teléfono pero no sabe cargarlo, siempre hay alguien que lo hará por él. Cuando lo llaman al teléfono de la oficina contesta: No, el no se encuentra, después de las 20 horas lo puede ubicar....es bacán ser bacán, casi siempre tiene un apellido de inmigrante, pero de inmigrante de los que les gusta a la gente, el bacán cree que los pobres son flojos, que cuando un trabajador está con licencia es porque no quiere trabajar, el bacán habla de sus conocidos por su nombre de pila, asume que los loser sabemos todo lo relativo a su entorno, cómo no. se ríe de los que son feos, su señora es estupenda, regia, él hace todo para que ella no se enoje y "me huevee",
Siempre encuentra que los demás hacen mal las cosas, su señora cocina exquisito, él no sabe "ni prender la cocina", y eso que es una de esas encimeras, que le costó un ojo de la cara, y tuvo que quedarse trabajando hasta la hora "del Loli" para costearla, el bacán vive en un mundo elevado, hace poco se dio cuenta que en los emojis del wasap habían "seres alternativos", parejas de hombres con hombres, mujeres con mujeres, eso que "tengo amigos gay", pero no sé, como que las cosas se están yendo de  la norma...No sabe en qué colegio poner  a sus hijos, cree que si tuviera plata, haría uno especial a la medida de los CI elevados de sus retoños porque ellos también son bacanes, son, brillantes.

domingo, 19 de agosto de 2018




¿Qué problema relacionado con el género y la etnicidad has podido identificar en tus experiencias personales, tus vivencias cotidianas o tu rol de estudiante, trabajador/a, dirigente/a, ciudadano/a, etc.? ¿Cómo se podría superar esta situación?






La domoche tiene unos ojos vivos que se mueven inquietos apuntando siempre hacia el frente, se diferencia de la mirada del wentru que es huidiza, perdida en sus pensamientos, en su rabia, en su pena, el hombre se resigna, la mujer, se levanta, desconfiando pero segura de los pasos que debe dar, la sobrevivencia involucra su propia vida y la de quienes la rodean, la mujer como género ha asumido el bienestar de los que ama como parte de su ser persona, no hay mujer que no sienta esta responsabilidad sobre sus hombros, sea occidentalizada o no.


Aprendí desde niña que había que ser dócil, amable, suave, atenta a los deseos de un (a) otro, del otro, las relaciones de pareja no eran parejas, siempre situaban a la mujer en un peldaño más abajo, este sometimiento se puede observar en los distintos tipos de relaciones que formamos a lo largo de nuestras vidas, el sometimiento ante el blanco, ante la autoridad, venimos con la marca de la cayana no solo en el cuerpo sino que también en nuestra forma de reaccionar ante las diferencias que se producen por ser mestizo y no descendiente de europeo, esta diferencia no desconoce edades,ni sexo, he escuchado a personas mayores en espera de ser atendidas por un médico, comentar "Y ese es el doctor?, al ver a un hombre moreno, con claros rasgos mapuches, como también en un recital ver a jóvenes burlándose de la "cara de nana" que tenía la cantante que estaba en el escenario, he visto como ante los ojos de estudiantes de colegios particulares, el chofer de la micro, la auxiliar, la persona que barre las calles es un ente extraño, a veces invisible, hasta el momento en que necesitan de sus servicios para satisfacer una necesidad que los motive a dirigirse a ellos.


Hasta hace un tiempo, no mucho, en los currículum había que poner una foto, había que tener buena presencia, ¿qué es tener buena presencia? ¿Estar limpios?, con la ropa en buen estado? o asemejarse a los protagonistas de las teleseries nacionales, o chilenos que aparecen en tv? Las mujeres occidentalizadas se tiñen rubias, patéticamente creen que pasan a formar parte de la elite, a la clase dominante, se visten con las ropas de retail, es chistoso ver como se uniforman hombres y mujeres con las marcas que están de moda, la cultura occidental sí que invisibiliza a las personas, las culturas originarias, respetan la individualidad, respetan las diferencias que tenemos por ser jóvenes, mujeres, ancianos por ser del sur o del norte. Tal vez las occidentalizadas nos liberamos de temas domésticos, podemos aspirar a estudiar a viajar, las mujeres de pueblos originarios, libran múltiples batallas, deben emigrar para poder subsistir y mantener a sus familias, los que las obliga a elegir entre vivir, apegadas a sus costumbres y creencias o a vivir una vida de mentira trabajando para familias ajenas, en ciudades cuyas costumbres son radicalmente distintas a las que ellas conocen, convirtiéndose en extranjeras, formando parte de la gran ola de inmigrantes que pueblan las ciudades de Chile, empobreciendo su cultura, participando de ritos citadinos como ir a pasear a un mall, comer alimentos que nada tienen de la madre tierra, en la ciudad no existe el intercambio solidario que se da en sus zonas de origen. En sus comunidades se acompañan, se ayudan, lo que tiene uno lo comparte con el vecino, las familias son extensas, las mujeres dejan su familia materna y pasan a ser parte de la familia de su compañero.


Despojadas de sus tierras, de sus familias, han debido muchas veces dejar a sus hijos para poder buscar un destino, ¿dónde empieza y dónde termina su opresión?


Las mujeres occidentalizadas sufrimos otro tipo de opresión, lentamente hemos ido superando barreras, las jóvenes de hoy parecen ser más libres que las que tenemos más de 50, aun cuando me ha tocado escuchar de sus bocas, frases y sentencias que en nada de se diferencian de las que escuché cuando mis tías y madre eran jóvenes. Tengo la impresión de que las demandas que se exigen hoy en su mayoría son maquillaje, ya que las verdaderas libertades deben pasar necesariamente por todo el espectro femenino que puebla nuestra sociedad, nosotras mismas debemos ser las gestoras de acciones que erradiquen la opresión de cualquier tipo, acompañarnos en este tránsito es vital, desfragmentar las agrupaciones, tender a lograr los objetivos de manera pareja, es cierto que tenemos diferentes reivindicaciones y luchas, pero la primera debe ser situarnos a todas en la misma plataforma, mirarnos entre nosotras y reconocernos desde la misma situación de opresión, sin paternalismos.


La naturaleza, la tierra es nuestra madre, responder a su llamado es nuestra tarea prioritaria, sanar así muchas heridas y necesidades que se nos han creado por la occidentalización,por tratar de imitar a las feministas intelectuales de Europa, que fueron las primeras luces que vimos con afanes libertarios, volcarnos a las costumbres ancestrales, a las tareas que cumplían nuestras antepasadas, reconocer como suyas las tierras robadas, respetar y cuidar nuestras plantas y bosques nativos, vivir en conjunto, respetando las diferencias que cada individuo puede tener, las creencias, cuidarnos unas con otras, aprender las unas de las otras, la cultura de los pueblos originarios es más antigua y por lo tanto más conocedora de las bondades que nos entrega la madre tierra, somos las mujeres mestizas las que debemos escuchar, abrir nuestros sentidos a la sabiduría y sapiencia que poseen las mujeres de pueblos orignarios.






En fin, creo que este curso me entrega más preguntas que respuestas, volcarse hacia el ritmo de la naturaleza, podría ser una salida, un puente hacia el camino que nos libera y fortalece como género. Olvidar lo que hemos aprendido y sentir y abrirnos al latido de la tierra.

domingo, 5 de agosto de 2018

Llueve, llueve, los letreros de neón, adornan la ciudad de noche y me acuerdo del Conce a mis 5 años, con sus rejillas subterráneas, igualitas a las de Nueva York y París que veía en Tardes de cine o en la Premiere universal y estoy segura que K es el hijo de Hunter....pero sigo viendo porque me atrapan los replicantes y quiero ver como sigue la historia, me falta Ridley, pero le doy no más, en una de esas me sorprendo. Moqueo un poco cuando veo la flor amarilla, luego, me empiezo a dormir, no por aburrida, sí, porque el día y la semana fue intensa, para que disfrazar la cuestión si es así no más, será la crisis existencial, será la crisis mundial, por crisis no nos quedamos, en fin, me gustan las crisis porque nos hacen tomar un camino u otro.

Estoy segura que Joe, es el hijo, entonces los veo frente a frente, y creo que Hunter le dirá "Yo soy tu padre" pero no, suelta un par de esas frases de Indiana J, y me acuerdo de Juan Harry emulándolo y me da risa, y pienso, a las finales....cómo decía una amiga santiaguina, esto se trata de Han Solo, Indiana jones, y me duermo y sueño puras tonteras y despierto de malas el día sábado.

lunes, 30 de julio de 2018

Los primeros miedos, la sombra de la ampolleta en el techo de mi pieza. Parecía una pistola, tenía 5 años, no había google, no podía dormir, y si se disparaba en la noche? y nos mataba a todos? y si mis papás se mueren? qué va a pasar cuando mueran? Angel de la Guarda, haz que me duerma antes que los demás, angelito lindo, te prometo ser buena, no pelear con mis hermanos, pero haz que me duerma antes que todos, por favor.....me dan miedo unos dibujos que las grietas de la madera hacen en la pared, hay una novia, un perro, UN LEÓN!!!Angel de la Guardia, por favor...

miércoles, 18 de julio de 2018

Hace frío
está muy helado, tu sabes.
Ese niñito sin guantes,
me duelen sus nudillos,
viene un camión!!!
corrámonos de la vereda...
los camiones tiran un viento helado,
tu sabes.
Apuremos el paso,
caminando más rápido nos calentamos,
un poco.
Viene el tren, corramos! pasemos antes.
Todavía me gustan las mañanas,
tu no sabes.

domingo, 15 de julio de 2018

Tenía siete años cuando mirando la sombra de la ampolleta en el techo, iluminada por la luz del pasillo,entendí que la vida era un entre tiempo, un paréntesis, de ahí en adelante no pude sacarme el peso de la mortalidad, todo mi presente,  mi seguridad(las de un niño de 7 años) se esfumaría como si nada, como todo. Ahora que los plazos ya no parecen ser muy largos, cuando se encogen más que estirar, el miedo ya no es amenaza, es una certeza, lo que tanto temía, se acerca a grandes trancos, entonces NO PUEDO  mantenerme tranquila, me estrangula, me apreta, me tritura la angustia existencial, soy un niño de 7 años en un cuerpo que envejece.

viernes, 13 de julio de 2018

Nunca me acuerdo quien decía, "este paísito de mierda...", no se si era Benedetti o Galeano, en fin,  ESTE Paísito de mieeeerdaaa, nuestro Chile, con una desigualdad social eterna, cuyos habitantes los menos, los que deciden en qué gastar y cómo, los que arriscan la nariz cuando por alguna mala jugada de su destino diario, deben subir a una micro o entrar a un lugar atestado de gente que seca su ropa en un brasero, o que se la puso húmeda porque sus casas SON húmedas, Probablemente crean que los gusanos que se deleitarán con sus restos serán más bonitos, esos que miran con desprecio a los que son distintos, a los que no fueron al mismo colegio ni son hijos del Flaco Irarrázabal o del pelao Subercaseaux, qué van a tener idea de los periplos que tuvo que pasar la nanita, para llegar a la pega, SU nanita, esa a la que los que se creen progres, les regalan la ropa que ya no usan, la de la temporada pasada, montando una escena que duele por lo patética, mujeres en masa con la moda de los comerciales del año pasado, volviendo a sus barrios a eso de las siete de la tarde cuando el cuerpo sólo pide un rincón donde tirarse y pensar en nada, una mano que acaricie los dolores del día,  con sus pelos mal teñidos color zanahoria, porque han aprendido que hay que ser rubia para parecerse al Chile winner,  al que sale en la tele, porque en la tele hasta los pobres tienen casas bonitas, nadie quiere saber que la transpiración es hedionda que aunque tu baño sea de revista de decoración se ensucia con los mismos desechos y huele igual, huele igual al baño de la casa de tu nana, al del chofer de la micro, al del profesor y al de los 17 y tantos millones de chilenos que parece que viven en nuestra larguirucha tierra..."No somos nada" repite a cada tanto un filósofo popular que conozco, no somos nada señorita me dice, cada vez que muere alguien, cada vez que ocurre una tragedia, y cuanta razón tiene, NO SOMOS NADA, dénse cuenta de una vez, NADIE ES MÁS QUE EL OTRO, nada quedará cuando el último depredador de tus restos haga su trabajo.