sábado, 29 de agosto de 2026

 Envuelta en la mortaja azafranada de sangre que mes a mes durante mil años junté en un recipiente abundante hundido en mi anatomía, arrastrándome en su mar,hoy seco y erosionado. 

Llamé sin ser escuchada, desplumé a millones de pájaros clavando mis uñas para fabricar las alas que me llevarían lejos, atravesando las montañas de los desiertos. 

Embriagada navegué dentro de una copa astillada que arrastró una hola en el gigantesco mar que me sacudió contra los roqueríos.

Perdí la tiara clavada entre mis pelos desgreñados y húmedos de sangre, busqué y busqué aquel palacio en donde danzaríamos todas las q íbamos a ser reinas. 

El azafrán ya desteñido me abrasa dentro de la fogata que una vez ardió dentro de mi.

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